Sammy Eppel
EN AFGANISTAN, los Talibán y su ministro de Defensa ad
hoc, Osama bin Laden, han establecido un régimen de lo más
interesante. No se puede cantar o tocar un instrumento, no se puede
pintar o tomar fotos y cualquier expresión civilizadora puede
acarrear la pena de muerte. Las mujeres no pueden estudiar ni
trabajar, y deben vestir una indumentaria que no permita que se les
vea la piel, de lo contrario se arriesgan a ser apedreadas en la vía
pública y sólo pueden salir a la calle acompañadas por un miembro
varón de su familia, la única actividad que se les permite es el
pedir limosna. En otras palabras, las mujeres no existen y su único
propósito es ser una de cuatro esposas o concubinas y procrear
varones, pues cuando nace una niña el padre se rasga las vestiduras
y no se celebra. ¿Y entonces, cómo es posible que semejante engendro
filosófico pueda despertar simpatías en otros movimientos
'revolucionarios del planeta? Pues muy fácil, se trata del principio
de la solidaridad automática con cualquiera que adversa a Estados
Unidos. Bajo esta premisa es que no debe sorprendernos el silencio
que el tema suscita en la mayoría de las mujeres del movimiento
chavista. Yo sólo les preguntaría, ¿es que la mitad de los
habitantes de un país, en este caso mujeres y niñas que son
sometidas a una virtual esclavitud por un grupo revolucionario, no
merecen su solidaridad? Esto lo que demuestra es que no existe
'humanidad' y que los tan cacareados principios democráticos de
igualdad, confraternidad, participación y protagonismo, son sólo
'slogans' publicitarios. Pues al igual que allá, los talibanes y
talibanas de la quinta república, sólo buscan el poder absoluto para
así esclavizar y silenciar a los que ejercemos nuestro derecho a
disentir.
El comandante Chávez, fiel a estos postulados fidelistas, tiene
dos años amenazando a los medios de comunicación y al mismo tiempo
haciendo una labor de 'ablandamiento' que ya empieza a salir a
flote, me refiero al juicio contra el editor del semanario
La Razón y las acciones por parte de Conatel contra
Vale TV y Globovisión . Nuestro
editor, Andrés Mata, es blanco permanente del terrorismo verbal del
Presidente que va dirigido no sólo a él, también es para los
periodistas y columnistas. Cuando le pregunté a un muy conocido
venezolano sobre la permanente diatriba Presidencial contra El
Universal, me contestó: 'ESE MATA ES UN ARBOL'. Adán Chávez
es columnista de este diario y a pesar que no esté de acuerdo con
muchas de sus opiniones, defiendo su derecho, pero a él le sería muy
difícil defender el mío, ¿por qué será? 'Los hombres de
luces y honrados son los que deberían fijar la opinión pública'.
(Simón Bolívar, 1828). ¡Será!
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