El colapso del caos
Sammy Eppel
DESDE QUE CHAVEZ GANO la presidencia, se dedicó a llevar
a la realidad su sueño de venganza contra la sociedad por el
maltrato que ésta supuestamente había infligido al pueblo desde 1492
en adelante. Según el comandante presidente, los que hoy habitamos
esta maravillosa tierra de gracia, somos responsables, entre otras
cosas, del exterminio de los indios y de la esclavitud de los negros
y mientras esa y otras injusticias no sean remediadas, Venezuela se
verá obligada a vivir en el oscurantismo, producto del afiebramiento
ideológico de un revisionista histórico empeñado en darle solución a
sus resentimientos a través del desmantelamiento de las
instituciones y del desmembramiento de la fibra moral de los
ciudadanos. En búsqueda de su destino, Chávez ha 'dinamitado' todas
las instituciones y poderes que sustentan la sociedad y las ha
reemplazado por grupos clientelares totalmente obedientes y sumisos,
es increíble ver cómo personas honestas y bien formadas permiten que
se les practique una 'lobotomía'. El hoy y por ahora dueño del país
tiene a todos los supuestamente soberanos poderes públicos,
Legislativo, Judicial, Electoral y Moral, postrados a sus pies y
prestos a recibir órdenes. A los militares les ha puesto un bozal de
arepa y corrompido sus filas con programas milmillonarios. Esta
concentración del poder conlleva que al no existir órganos
judiciales y contralores independientes, la corrupción no tiene
freno. Y cuidado si alguna institución o sindicato a través del voto
libre de sus componentes llegase a pensar que tiene derecho a
dirigir su destino. El caso emblemático es la UCV; en las últimas
elecciones el candidato del Presidente fue Merentes, el inventor de
los 'kinos' de Chávez, llega casi de último y fue premiado con un
importante cargo en el alto gobierno, pero Chávez tenía que sacarse
el clavo y envía a un minúsculo grupo de repitientes, primero a Cuba
y luego a tomar por asalto la UCV bajo la bandera de la
constituyente universitaria y cuando se intenta poner orden, el
Gobierno se excusa con el cuento de la autonomía. Según yo entiendo,
la universidad tiene autonomía para diseñar su pensum y manejar su
presupuesto, pero no para amparar delitos. En un país de leyes,
ninguna institución o persona es autónoma, todos tienen que obedecer
las leyes de la república, si no tendremos precisamente lo que
Chávez busca, un soberano caos. Estamos en presencia de un régimen
de facto 'democráticamente' elegido por Indra. La pregunta es
¿cuándo colapsa el caos? Muy fácil, cuando los militares dejen de
cuadrársele a Chávez. 'La instrucción es la felicidad de la
vida; y el ignorante, que siempre está próximo a revolverse en el
lodo de la corrupción, se precipita infaliblemente en las tinieblas
de la servidumbre' . (Simón Bolívar). ¡Será!
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