Chávez y la propiedad relativa
Sammy Eppel
LA MAS ELEMENTAL lógica, indica que el mejor negocio es
donde la materia prima no tiene costo, y es por eso que la ocupación
de tierras ajenas siempre ha sido una de las fuentes de grandes
fortunas. No me refiero a las esporádicas invasiones que ocurren en
un momento de inflexión histórica y a las cuales pudiese asistir un
legítimo mas no legal deseo de redención social. No, me refiero a
las mafias organizadas que utilizan 'ratones' de registro para
identificar títulos yacentes para luego pagar invasores
profesionales y finalmente utilizando abogados expertos, producir el
tan temido 'título supletorio' que servirá de base para
eventualmente despojar al legítimo dueño. Caso típico de lo antes
expuesto lo conforma un grupo que por generaciones viene actuando en
el triángulo El Junquito-Colonia Tovar-Carayaca. Estos se
identificaban como adecos o copeyanos, dependiendo de quien
estuviese en el gobierno, siempre cuidándose de vender barato
algunos de esos terrenos a políticos y militares con el sencillo
propósito de tener 'padrinos'. Años atrás, los moradores de la zona
pensaron que la situación había terminado cuando 'El Cacique' del
grupo, fue muerto a palos por un humilde campesino que había sido su
víctima, pero eso sólo sirvió para que los descendientes se
'tecnificaran' y convirtiesen el negocio en un verdadero emporio con
tentáculos en todos los estratos legales y con la utilización de
grupos de choque para encargarse de los guapos. Todos los años las
autoridades les abren expedientes por la Ley Penal del Ambiente y
todos los años salen incólumes. Demás está decir que hoy se declaran
chavistas fundadores del MBR-200 y con esa patente de corso y
basados en el desorden institucional existente, se han dedicado a la
'LIBERACION' de tierras pertenecientes al Parque Nacional Macarao,
la zona protectora de Caracas, la reserva forestal de Ño León y las
reservas hídricas de los embalses de Hidrocapital.
Los que han leído mis escritos saben que cuando lo consideré
ética y moralmente obligante, critiqué los gobiernos de CAP,
Caldera, Velásquez y ciertamente Chávez, mas nunca sentí temor, pues
consideré que cumplía con un deber patrio y con mi conciencia, y que
mis derechos serían respetados y así ha sido. El discurso de Chávez
sobre la precariedad de la propiedad seguramente potenciará la
anarquía. Sin embargo, lo anteriormente descrito toca intereses
poderosos capaces de cualquier cosa y lo han demostrado, pero
consideraría indigno callarme ante el asalto al patrimonio ecológico
de todos los venezolanos. 'Yo espero por momentos una
horrorosa tormenta, y por lo mismo, debemos prepararnos a
conjurarla, ...para que el desorden no nos arrastre a los crímenes
de una sanguinaria anarquía' (Simón Bolívar).
¡Será!
www.eppel.net
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