Sammy Eppel
TANTO FIDEL como Chávez utilizan profusamente y con
absoluta ligereza el vocablo 'dignidad' en sus discursos, cuando no
tienen nada que agregar a la hojarasca dialéctica con la que agreden
a la sociedad, y pretenden hacer creer que existe tal cosa como la
dignidad revolucionaria y que ellos son la viva muestra de que eso
es cierto. Para ellos, un hombre es digno sólo cuando abandona su
trabajo y sus deberes familiares y se entrega en cuerpo y alma a la
revolución y a sus líderes. Según yo entiendo, la única manera de
devolverle a alguien su dignidad, es dándole la posibilidad de
ganarse la vida honestamente y que en la medida de sus
posibilidades, provea por su familia y les enseñe los principios
éticos, morales, familiares y religiosos que derivan de llevar una
vida sana y en paz. Yo no creo que sea una actividad digna el
apoderarse de los recursos del erario público, como tampoco lo es el
cobrar como funcionario público tanto elegido como ungido y dedicar
ese tiempo por el que todos pagamos, a la actividad que le ordene el
comandante. No creo que exista dignidad en ser parlamentario y
traicionar la voluntad popular y a su propia conciencia. No creo que
sea digno, que un militar utilice su cargo para enriquecerse
indebidamente. En otras palabras, creo que la dignidad es una
condición y un derecho humano que no distingue entre razas,
religiones y capacidad económica. Y por lo tanto, es una infamia
pretender que los chavistas tienen un monopolio de la dignidad. No
dudo que existan ciudadanos dignos que honestamente crean en Chávez,
están en su derecho.
Un viejo dicho reza que 'no hay dignidad entre ladrones' y otro
muy sabio que dice 'en el siglo de las luces, del pecho de ladrones
penden las cruces'.
Chávez nos dice que lo que ocurrió en Argentina es culpa del
neoliberalismo salvaje, y a propósito se olvida de la tremenda
corrupción y del populismo que dieron al traste con los sueños de
millones de familias de dignos ciudadanos argentinos. Lo mismo está
ocurriendo en nuestra querida y sufrida Venezuela, donde las hijas
de la patria están siendo subastadas y envilecidas por una nueva
casta de filiquintrines revolucionarios que como por arte de magia,
siempre tienen los bolsillos repletos de billetes. ¿Será a eso lo
que Chávez llama dignidad?, ¿se olvida Chávez que Cuba bajo Fidel se
convirtió en el más espectacular burdel del mundo?
Bien lo dijeron Marx y Engels en su discusión sobre la fallida
revolución alemana de 1848 y a los que la propugnaron, al ver su
fracaso, cambiaron su derecho a gobernar, por el derecho a
enriquecerse. En la actualidad tenemos varios ejemplos de
revoluciones fallidas en Libia, Irak y Cuba, donde sus pueblos
padecen todo tipo de privaciones mientras sus líderes se cuentan
entre los hombres más ricos del planeta. ¡Será!
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