
Los hijos de Putin

Sammy Eppel
EN LAS ESCUELAS PRIMARIAS se
distribuyen libros que explican en
términos heroicos, la 'nueva' revolución y exaltan las cualidades del líder,
pero el Presidente dice que él no tuvo
nada que ver, pues fue obra de unos
'fanáticos', también se imparte entrenamiento militar a los jóvenes. El
Presidente está llevando al país de
regreso al autoritarismo, que aparentemente el pueblo reclamaba, al fin y
al cabo fue electo en una plataforma de
mano dura contra el crimen y la promesa de grandes mejoras sociales. En
la provincia, buena parte de la prensa
está bajo la influencia de los gobernadores, alcaldes y jefes de policía. En la
capital los dueños de periódicos privados y canales de televisión independientes están siendo amenazados con
la cárcel y el exilio, la presión sobre
los medios es muy popular, pues se
trata de 'erradicar a los oligarcas'. Se
ha elevado a puestos clave en el Gobierno a compañeros veteranos. Las
ONG's están presionadas al punto de
que el propio Presidente acusa a grupos ambientalistas de ser centros de
espionaje para potencias extranjeras.
Dividió el país en siete superregiones
controladas por aliados militares incondicionales y el Parlamento es dominado por su propio partido y los
viejos comunistas. Algunos grupos
económicos tratan de 'arrimarse',
sugiriendo el establecimiento de un
gobierno al estilo Pinochet, una combinación de dictadura con libre mercado. Se cambió la Constitución, el
nombre del país y el himno nacional.
A pesar de impuestos cuasi confiscatorios y leyes contradictorias, el país
goza un raro momento de aparente
prosperidad debido a los altos precios
del petróleo. Cualquier relación con
la realidad venezolana es meramente
coincidencia, pues me refería a Rusia
y a su presidente Vladimir Putin.
Tengo en mis manos un periódico
donde una cadena de supermercados,
ofrece solomo de primera a 2.800 bolívares el kilo, pollo entero por 700 bolívares el kilo y latas de Coca-Cola a 100
bolívares. Obviamente no es una oferta solidaria y bolivariana y los precios son los equivalentes al cambio en
dólares (Miami Herald, página 19-A,
07-01-2001). Esto ocurre en la meca del
capitalismo, sin interferencia gubernamental, donde el 'mercado' manda
y el consumidor se beneficia. Mientras en nuestra querida y sufrida patria, Chávez 'arranca' el milenio
ofreciendo cárcel al que evada impuestos, cuando todo lo que adquirimos, incluyendo la comida, ya está
pechado con cerca del 50% de cargas
directas e indirectas por el Gobierno y
en caso que el ciudadano Presidente lo
desconozca, le informo que cuando
las empresas cierran, dejan de pagar
impuestos, y cuando la gente pierde
su trabajo, se constituyen en carga
para la sociedad y pasan a formar
parte de la bomba atómica social en que se ha convertido la patria de
Bolívar.
sammy@eppel.net

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