
Carolina y el gorila

Sammy Eppel
CHAVEZ utiliza públicamente la
diatriba, el insulto y la amenaza como armas de acción política, esta conducta aunque reprensible en la figura y dignidad de un jefe de Estado pudiese estar justificada en contra de
enemigos políticos, al fin y al
cabo, la política en nuestra querida y sufrida Venezuela siempre pareció un antro donde
todo estaba permitido. Lo que sí
es repudiable es la utilización
de estos medios para perseguir
a ciudadanos comunes y corrientes por el solo hecho de no
estar de acuerdo, utilizando
para ello la máxima, 'si el Presidente lo hace, pues, yo también debo actuar'. El 30 de noviembre la columnista Carolina
Jaimes Branger fue objeto de
un vil ataque a través de una
publicación en Cartas al Editor
( El Universal ), donde se le llama prepotente, oligarca, imperialista, educada, contrarrevolucionaria y se le amenaza con
la 'eliminación'. Esto debido a
artículos publicados por ella sobre los problemas de la educación. Pues bien, resulta que Carolina es experta en educación,
tiene una maestría en Harvard,
demuestra su cariño por nuestra infancia escribiendo cuentos para niños y dando clases
de nivelación en su propia casa
y nos acompaña, al igual que en
muchos otros, en la patriótica
labor de trabajar sin darse bomba, por la niñez desescolarizada
y abandonada en los barrios
más pobres y como buena cristiana por la paternidad responsable. Pero, para los gorilas de
la revolución de la ignorancia,
Carolina es un mal ejemplo que
debe ser eliminado y así allanar
el camino a la aprobación de
las nuevas leyes de educación,
juventud y de universidades a
través de las cuales se pretende
transformar la educación en el
instrumento gubernamental de
control de la sociedad. Mientras
tanto, y para no perder tiempo,
el Ministerio de Educación publica libros de corte xenófobo,
como el manual de instrucción
premilitar, que supuestamente
fue retirado, pero a nadie le
consta, el texto de Historia de
4to. grado y el 6to. de Ciencias
Sociales, que cambian los hechos históricos, exaltan la revolución y la solidaridad con personajes tan nefastos para nuestra niñez como Carlos el Chacal
y no olvidemos el ya famoso
concurso de ensayo 'El Che
Guevara, ejemplo de juventudes', y el infame decreto 1011
creando la figura discrecional
del supervisor itinerante, quien
podrá intervenir cualquier
plantel público o privado, sin
que prive de por medio reglamentación alguna.
Queridos
lectores, ésta será la 'madre'
de las batallas, si le fallamos a
nuestros hijos, no seremos merecedores de su respeto. El
irresponsable machismo revolucionario, se estrellará contra
la acción de nobles y corajudas
mujeres como Carolina Jaimes
Branger. 'Un pueblo ignorante
es un instrumento ciego de su
propia destrucción'. (Simón Bolívar, 1819). ¡Será!
www.eppel.net

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