Sammy Eppel
AUNQUE SEA DIFICIL creerlo, Hugo y Adina están ganando el
juego, me refiero al de transformar a Venezuela en una dictadura
comunista al estilo de Fidel, tratando de imitar lo más posible al
sátrapa del Caribe que ha logrado mantenerse en el poder por 40
años, esclavizar a su pueblo lavándole el cerebro a dos generaciones
de niños y haciéndose la víctima de Estados Unidos. Chávez debió
contentarse mucho cuando el portavoz de la Casa Blanca lo nombró al
aludir el rechazo de Bush a sus declaraciones sobre terrorismo,
luego y como de costumbre, Miraflores dice que el Presidente fue mal
interpretado y éste asume un tono conciliador, pero manda a la
vicepresidenta a mantener el fuego antinorteamericano con su
discurso WASP, donde hizo una apología del terrorismo basada en
caducas ideas racistas sobre la lucha de clases que nos hizo
recordar los ñángaras trasnochados de los años sesenta. Eso podría
estar bien en boca de un encapuchado, pero cuando lo dice la
vicepresidenta, obviamente se trata de la posición oficial del
gobierno revolucionario. Son estas posiciones complacientes que
alientan el terrorismo y causan la crisis económica que hoy presiona
las economías del planeta y hacen bajar los precios del petróleo, lo
cual en el caso nuestro es catastrófico. Y qué decir del presidente
de la Comisión de Relaciones Exteriores de la AN cuyo mayor logro
fue la propuesta de tribunales del pueblo y su activa participación
en los grupos de apoyo a los terroristas de la ETA y de Carlos el
Chacal, y qué tal Carlos Lanz, el secuestrador de Niehaus, hoy jefe
del proyecto educativo nacional, y el alcalde Bernal, protector de
los tomistas y nipleros. ¿Será posible que de este grupo de
insensatos logren destruir a Venezuela en aras de una utopía
comunista? Pues es posible. Resulta que los WASP que Adina tanto
odia, son los que todos los días llenan el tanque de gasolina de sus
autos en una de las cinco mil estaciones de servicio Citgo que junto
con las dos refinerías, consumen el 30% del petróleo venezolano de
exportación, ya se comienza a hablar en los círculos de consumidores
norteamericanos la posibilidad de un boicot al petróleo venezolano,
pues los norteamericanos, sean estos WASP o no, sí son patriotas y
ejercerán su derecho a escoger libremente dónde poner combustible.
Ahora bien, ¿es esto producto de la ignorancia y la estupidez?
Podría ser, pero yo me inclino más hacia un plan preconcebido y en
ejecución. La única esperanza reside en el saber que algún día, los
que han traicionado la confianza que la patria depositó en ellos,
serán juzgados y pasarán el resto de sus vidas en una jaula.
'Sólo los malvados pueden profesar odio a la virtud',
(Simón Bolívar). ¡Será!
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