Goodby míster Maisto

Sammy Eppel
Estimado embajador, me despido de usted ahora porque no estoy
seguro de poder hacerlo, por este medio, en el momento de su partida
el mes de julio. No soy antiyankee, todo lo contrario, siempre he
sido un admirador de los principios éticos, morales, religiosos y
familiares del pueblo norteamericano, además buena parte de mi
familia inmediata son ciudadanos de la tierra de Lincoln y
Jefferson. Dicho esto, procedo a exponerle las razones de ésta.
Por mucho tiempo la persona mejor informada de Venezuela siempre
fue el embajador de los Estados Unidos, por lo tanto su perspectiva
siempre revestía una gran importancia para la 'lectura' de la
situación, a usted le tocó ser testigo de excepción de un proceso
inédito en nuestro país y créame cuando le digo que yo entiendo, su
labor no es defender a los venezolanos sino los intereses de su país
y creo que esto lo a hecho bastante bien. Pero igual creí que parte
de la 'misión' de los Estados Unidos en el mundo era la propagación,
protección y sustentación de regímenes democráticamente electos y
por ende de las libertades básicas tan brillantemente esbozadas en
la declaración de independencia y en la constitución de su país. Por
lo antes dicho es que no entiendo su posición apaciguadora y hasta
apologista del régimen de Chávez, que está signado por el atropello
y la agresión a las instituciones civiles, básicas para balancear
los poderes públicos.
Los ciudadanos comunes y corrientes de esta querida y sufrida
Venezuela, hemos visto con horror como en nombre de un 'proyecto' se
destruyeron las instituciones básicas, tales como el Congreso, la
Corte Suprema, el CNE y los órganos contralores, y fueron
sustituidos por entes ilegales nombrados a dedo, aun en contra de la
propia Constitución Bolivariana. Y con unas elecciones convocadas
ilegalmente se pretende legalizar este entorno. También hemos visto
estupefactos como Chávez abofetea a los Estados Unidos y se desliza
hacia una especie de 'comunismo anárquico lite' guiado por sus
mentores, Fidel y Ceresole. Yo entiendo que Chávez le halla
prometido cosas tan apetitosas como la extraterritoriedad jurídica
para las inversiones, igual que Castro, entonces me pregunto, ¿Será
que todo eso de los principios democráticos son sólo un cuento y lo
único importante es el pragmatismo económico?
Señor embajador, mi país está al borde del caos y hasta de la
guerra civil, las megaelecciones se perfilan como un megafraude y
usted le sigue reportando al Departamento de Estado y al mundo
entero que no existe razón para preocuparse, mientras nuestro mayor
capital, la juventud profesional y artesanal se marcha a buscar
mejores condiciones con el Tío Sam. A simple vista da la impresión
de que tiene usted un deseo cuasi masoquista de pasar a la historia
como el embajador que perdió a Venezuela. El hecho de que Chávez lea
a Whitman, ese poeta revolucionario, democratizador y entusiasta de
las capacidades del hombre común, no significa nada, pues el hombre
común necesita básicamente la oportunidad de mejorarse y nada mejor
para ello que las instituciones democráticas las cuales Chávez
aborrece. Creo que a Chávez le cuadra Eric Hoffer.
'El falto de talento se encuentra más a gusto en una
sociedad que le provee de excusas para no mejorar, que en una donde
las oportunidades abundan. En una sociedad afluente, los
desadaptados que claman por cambios, son básicamente gente sin
talento que no tienen la capacidad de hacer uso de las oportunidades
de autorealización y no pueden enfrentarse cara a cara con su
ineptitud' (Eric Hoffer, filósofo americano). ¡Será!
sammyeppel@hotmail.com
www.eppel.net

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