Xenofobia chavista y la raza
cósmica

Sammy Eppel
La secuencia de una revolución requiere que primero exista un
modelo filosófico teórico que aglutine a un grupo y que luego de la
decantación de ideas se llegue a la estructuración de un plan de
acción y por último la implementación de dicho plan ya en ejercicio
del poder. En nuestra querida y sufrida Venezuela, estamos viviendo
la antítesis de una revolución. No existen postulados filosóficos y
mucho menos un plan, sólo una continua y vaga alusión a Bolívar, se
trata ni más ni menos que de un concepto abstracto que sólo existe
en la mente desordenada del comandante y como tal no debe
sorprendernos cualquier dirección, por más absurda que parezca, que
pudiese tomar este engendro de meta conceptual etérea. Bajo esta
premisa, Chávez tiene que crear enemigos reales o imaginarios para
distraer la atención de su propia ineptitud. Así hemos visto cómo el
nieto de Maisanta, cual quijote enajenado, arremete contra todo lo
que se ponga en su camino en aparatosa carrera hacia el caos. Esto
no quiere decir que el hombre esté loco, nada de eso, el individuo
es inteligente y astuto, lo que no existe es un proyecto coherente y
por lo tanto debe 'comunicarse' directamente con el soberano para
mantener una semblanza de gobierno cuando en realidad este no
existe, lo que tenemos es un 'régimen'.
La última 'gracia' ha sido la resucitación contradictoria de
Boves y Zamora en la concepción xenófoba de algunos 'frentes
bolivarianos' de regresar a la declaración de guerra a muerte a todo
lo que no sea 'criollo' de pura cepa. Esto lo empezó el Presidente
cuando en Los Próceres, durante su primera inauguración dijo
claramente 'ana karina rote' (sólo los caribes somos gente) y lo
continuó con un postulado de entregar en un supuesto acto de
justicia el 50% del territorio nacional al 1,4% de la población
indígena como 'tierras ancestrales', esto servirá en su momento como
razón constitucional para la expropiación de tierras en manos de los
que no puedan con prueba de ADN incluida, probar que por sus venas
corre sangre indígena, más de un chavista 'comprará' un indiecito
para hacerse una transfusión, más vale estar prevenidos, verdad.
La confusión de Chávez es planetaria, pues él no parece entender
que los países africanos y asiáticos al liberarse de las potencias
europeas regresaron al uso de sus lenguas ancestrales y en el mejor
de los casos utilizan el bilingüismo, esto demuestra que para ellos
la colonia fue simplemente un 'accidente'. Pero en Venezuela no lo
fue, el lenguaje oficial es el español y hasta la nueva Constitución
Bolivariana está escrita en ese idioma producto de la colonización
europea. ¿Y entonces ciudadano Presidente? ¿En qué quedamos? Usted
dice con orgullo que es indio 'yarura', me parece muy bien, pero yo
le pregunto; si está tan preocupado, ¿qué ha hecho para preservar
esa cultura y quisiera saber si puede usted hablar en esa su lengua
nativa?
El maestro de Bolívar, Simón Rodríguez, forma parte del árbol de
las tres raíces en que supuestamente se basa la revolución y en su
honor Chávez la llama 'Robinsoniana', pues bien, ese gran hombre
pasó 25 años en Europa estudiando e investigando las culturas del
viejo continente y en particular las de España, Portugal, Francia e
Italia. A su regreso se dio cuenta de las graves deficiencias de
nuestros sistemas de gobierno, supuestamente republicanos pero en
realidad de corte caudillista y decretó la necesidad de crear un
'hombre nuevo' a través de la educación. A tal efecto dijo
'Al que nada sabe cualquiera lo engaña y al que
nada tiene cualquiera lo compra'. ¡Será!
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