Archivo | Contáctenos | Ayuda | Anuncie aquí  

 
 NOTICIAS
 Primera Plana
 Indice
 Nacional y Política
 Internacional
 Economía
 Petróleo
 Cultura y espectáculos
 Deportes
 Opinión
 TEC+NET
 Ciudad
 Tiempo Libre
 Calidad de vida
 5to cuerpo
 Zona

 SECCIONES
 Sociales
 Cocina
 Univ. Empresarial
 Horóscopo
 Correo del Pueblo
 Apoyos
 Informe Especial
 Mascotas

 SERVICIOS
 Clasificados
 Carteles y edictos
 Necrológicos
 Cines

 ENCARTES
 Verbigracia
 Estampas











Haga Clic Aquí!!!

Caracas, jueves 22 de febrero, 2001
opi

Los niños de Chávez

Sammy Eppel

HACE CASI DIEZ AÑOS tuve el privilegio de formar parte del pequeño grupo de apoyo a la Madre María Luisa Casar en su trabajo por la niñez descolarizada y abandonada en los barrios de Petare, luego iniciamos la Fundación que lleva su nombre, la cual a su vez funda la Escuela Genaro Aguirre, en el sector conocido como La Bombilla. Hoy en día es una institución modelo que da enseñanza y cultura a 250 niños con atención integral que incluye comida y atención médica, siendo esta última extensiva a toda la comunidad de la zona. Todo esto no le cuesta nada al Estado y se maneja con un presupuesto equivalente a una fracción de lo que el Gobierno asigna a una institución de esas características. Me considero un ciudadano sensibilizado con la problemática de la niñez y, por lo tanto, es que me dio mucho gusto escuchar al presidente Chávez cuando en su discurso inaugural, hace casi dos años, declaró la 'guerra' a la infancia abandonada y juró renunciar si al cabo de un año quedaba todavía algún niño de la calle. Lo que en aquel momento pareció ser una esperanza se convirtió en otra mentira más. Hoy es claro que Chávez es un mentiroso patológico y es algo tan lógico que parece absurdo no habernos dado cuenta desde un principio. Toda su carrera militar, Chávez vivió una doble vida, como soldado y como conspirador y para llevar a cabo tal dicotomía era necesario mentir todo el tiempo, debió mentir a sus superiores, a sus subalternos, a sus amigos y a su familia. Es posible tratar de encontrar alguna ética dentro de ese comportamiento, pues al fin y al cabo se trataba de salvar la patria, lo trágico es que luego de logrado el objetivo, el comandante continúa con la misma táctica. Me imagino que su razonamiento es que si le resultó bien en el pasado por qué no ahora. Los cuentos del lobo feroz y de Pinocho no son nada comparados con una política de Estado basada en la mentira, el engaño y la miseria del populismo que justifica conductas criminales por parte de elementos antisociales, siempre y cuando sean por la revolución y el 'bien común'. La mentira es un vicio como cualquier otro, con el agravante que carcome la fibra moral del individuo, el cual deja de percibir la línea divisoria entre el bien y el mal y, por lo tanto, su mente borra todo principio. Durante algún tiempo pensé que Chávez, a pesar de sus desmanes demagogos, tenía sensibilidad social y que ésta a la larga triunfaría sobre las tendencias esclavistas tomadas de Saddam, Kadafy y del Castro-comunismo. 'No quieren creer los demagogos que la práctica de la libertad no se sostiene sino con virtudes y donde éstas reinan es imposible la tiranía. Así pues, mientras seamos viciosos no podemos ser libres, désele al Estado la forma que se quiera' (Simón Bolívar). ¡Será!

Sammy@eppel.net


[eluniversal.com] [Primera plana] [Indice]
[Nacional y política] [Internacional] [Economía] [Deportes] [Opinión]
[TEC+NET] [Ciudad] [Tiempo Libre]
[Calidad de vida] [5to cuerpo] [Zona]

[Apoyos Documentales] [Informe Especial] [Universo Empresarial]
[Correo del Pueblo] [Horóscopo] [Cocina] [Sociales] [Mascotas]

[Clasificados] [Archivo]
[Cines] [Necrológicos] [Carteles y Edictos]
[Suscripciones] [Publicidad] [Contáctenos] [Dudas]
[Unete] [Fundación Andrés Mata]

Copyright 2001, Reservados todos los derechos.