Tránsfugas, venid a mí... Hugo

Sammy Eppel
EL SECUESTRO y el terrorismo están tipificados como
delitos contra la humanidad, porque las víctimas son en su gran
mayoría civiles inocentes y no combatientes. Sin embargo, dos de las
primeras acciones de Chávez, luego de su elección en diciembre de
1998, fuero la solidaria carta al terrorista internacional 'el
Chacal' y el reconocimiento a la narcoguerrilla. Esto bastó para
marcar la pauta y que los seguidores del comandante se dedicaran a
complacer sus deseos, a partir de ese momento las fronteras de
nuestra querida y sufrida patria se abrieron de par en par y así
solidariamente poder recibir a nuestros 'hermanos' que por un
'ideal' se vieron 'obligados' a convertirse en narcotraficantes,
terroristas y secuestradores. Los 'pobrecitos' vinieron y
humildemente 'adquirieron' fincas en los estados limítrofes y,
claro, en Barinas, todo con el obvio propósito de 'descansar'. Y
fueron 'protegidos' por las autoridades a tal punto que cuando el
comandante Urdaneta renuncia a la Disip, declara que se le había
ordenado 'colaborar'. Tantos de 'ellos' circulan libremente que de
vez en cuando alguno es detenido por casualidad y entonces se pone
en marcha un equipo de 'choque'; se recuerdan el caso de Blindados
de Oriente, cuyo cabecilla era el hombre más buscado por su larga y
sangrienta carrera criminal, pues bien, resulta que ese 'angelito'
también había sido guerrillero y participado en 'gloriosas'
acciones, tales como el secuestro de aeronaves civiles repletas de
pasajeros, fue capturado y a la media hora tenía a su mandar a cinco
fiscales del Ministerio Público que lo 'liberaron' de la peligrosa
custodia de la PTJ.
En Táchira está siendo juzgado por un delito menor el número dos
de la masacre de Cararabo, experto en la ejecución tipo corbata,
consiste en que con un cuchillo abrir la tráquea de la víctima y por
la herida sacarle la lengua, así fueron ejecutados nuestros infantes
de marina. Chávez, con su discurso apologista, pretende hacernos
creer que los que perpetraron semejante crimen son héroes
bolivarianos. Y el último de los casos, el del tristemente célebre
secuestrador de Avianca es simplemente emblemático de las
inclinaciones del régimen; ¿para qué gastar decenas de millones en
custodiar y enjuiciar a este ciudadano colombiano, por portar una
cédula falsa? Pues para poder condenarlo a tres meses y luego
soltarlo o darle asilo político. Y para que todos agarren mínimo, se
bota a la calle al policía que dedicó 30 años a la ingrata
profesión. Pronto todos los grupos terroristas del mundo sabrán que
en Venezuela el secuestro y la toma de rehenes no es considerado
delito siempre y cuando sea por un ideal revolucionario.
'Todo el cuerpo de la historia enseña que las gangrenas
políticas no se curan con paliativos'. (Simón Bolívar).
¡Será!
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