Los farsantes
Sammy Eppel
CUANDO COMENZO el episodio Montesinos, hace casi un año,
nunca pensé que este gobierno pudiese llegar a tal nivel de torpeza
en el manejo de una situación de esta naturaleza. Los lugares, los
personajes, el dinero, los documentos, la pesquisa, las actuaciones,
son detalles harto conocidos que forman parte de una trama cuasi
novelesca. Comenzando por la negación de la presencia y por lo tanto
si el individuo oficialmente no existía, entonces era lógico que
nadie lo buscare. El segundo paso fue el encubrimiento, donde un
diputado miembro del círculo íntimo de Chávez, llegó a decir que el
hombre estaba muerto, y el último debió ser la desaparición absoluta
luego de cumplida la misión para la cual Montesinos fue traído a
Venezuela, ese hubiese sido el final. Pero se les descubrió la
trampa y se vieron obligados a devolverlo vivo, no sin antes recibir
una visita del inefable diputado. ¿De qué hablaron? ¿Qué mensaje
recibió el reo? A partir de ese momento se pone en marcha una ópera
bufa donde todos los actores, desde el más insignificante hasta el
más encumbrado dignatario gubernamental se dedican a enredar,
desinformar y confundir con una energía y dedicación digna de mejor
propósito. El Presidente, el Fiscal, ministros, diputados, policías,
Fuerzas Armadas, MVR, diplomáticos, etc. Todos se unieron en el
supremo esfuerzo mediático, yo creo que los únicos que no se sumaron
fueron los bomberos y los boyscouts. Se prepara una estrategia para
inculpar a civiles, funcionarios y ex funcionarios de tercera línea.
Ahora bien, yo les pregunto, queridos lectores: ¿Es lógico que todos
los recursos y todos los hombres y mujeres antes mencionados,
ejecuten esta pirueta ectoplásmica, con el solo propósito de
proteger a Otayza? Si es así como se paga la lealtad ciega,
entonces, no me queda más remedio que recomendar a todos la
inscripción inmediata en el MVR y en los círculos bolivarianos. Pero
no, yo creo que todo esto tiene una explicación muy sencilla y
obvia: se quiere proteger a Chávez para que no lo salpique el
ventilador de estiércol que él mismo encendió.
Ya que estamos en la nota genuflexa y en el umbral de un gobierno
militar, revolucionario y sin vuelta atrás, quisiera decir a los
militares que cuando venga la época de la represión con todo lo que
implica, que antes de proceder a obedecer ciegamente órdenes reñidas
con los derechos fundamentales del hombre, se vean primero en el
espejo de los militares de Argentina, Chile y no derramen sobre sus
cabezas y las de sus descendientes la sangre de civiles aunque
parezcan culpables. 'La liga de Colombia, Perú y Bolivia es
cada día más necesaria para curar la gangrena de la revolución que
se hace por momentos más maligna y se complica al grado que se
acelera' (Simón Bolívar). ¡Será!
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