Sammy Eppel
En esta hora menguada de la patria, cuando se incita al
odio y a la lucha de clases para justificar la abolición de los
derechos inalienables del ser humano, cuando se pretende implantar
un modelo hegemónico indefinido e inédito, pues se quiere emular en
un mismo esquema el fascismo y el comunismo, donde se premia el
servilismo sobre el talento. En esta hora aciaga y maldita, cuando
hombres y mujeres inteligentes y bien formados en todos los
aspectos, utilizan su intelecto para justificar barbaridades y se
quiere mirar hacia atrás en lugar de hacia adelante, cuando se juega
con la ingenuidad y el hambre del pueblo, cuando todo lo que se
quiere usurpar se le antecede el nombre del Libertador. Esta no es
la hora de los justos y los honestos, esta es la hora de los
cómplices, de los usurpadores y de los traidores. Se habla de
revolución como si fuese un remedio para la gripe, pero nadie sabe
explicar cuáles son sus alcances y metas, estos sólo existen en la
mente del ungido que los vocifera a medida que le sean necesarios
para mantener el fervor revolucionario, es la revolución de la
ignorancia.
Cómplice es todo aquel que a sabiendas acepta ser partícipe de
algo a cambio de obtener un beneficio, en este caso se trata de la
complicidad de civiles y militares en la destrucción de la patria de
Bolívar a cambio de prebendas e invitaciones al festín de la
corrupción. Tenemos miles de cómplices.
Usurpador es todo aquel que usufructúa un poder ilegítimo, tal es
el caso del Congresillo, el TSJ, el CNE, el fiscal, el contralor y
el Poder Moral, todos elegidos a dedo. Desde el punto de vista de
las convenciones internacionales, todas las actuaciones de un poder
usurpado son nulas e írritas, y si alguna de éstas configurase
violación a los derechos humanos fundamentales, los actores podrán
ser enjuiciados por cortes internacionales. Tenemos cientos de
usurpadores.
Traidor es todo aquel que, en funciones de gran responsabilidad,
utiliza su poder para negar derechos ciudadanos inalienables y
entregar dichos derechos en manos enemigas. Tenemos varios
traidores.
Hace varios meses pasé cuatro días en Elorza y los llanos que la
rodean, la mayoría de las fincas grandes y pequeñas están
abandonadas, pues prácticamente todos y cada uno de los dueños
habían sido secuestrados en algún momento y los que aún permanecen
deben pagar la inmisericorde vacuna a la
bolivariana narcoguerrilla colombiana. Chávez fue comandante en
Elorza por tres años, la rotación militar mandaba dos, pero le gustó
tanto que solicitó y logró uno adicional. Yo me pregunto: ¿Será que
el hoy Presidente forjó algún nexo con la narcoguerrilla en aquel
entonces?, ¿por qué a pocos días de tomar posesión el comandante en
jefe se declaró neutral?, ¿cómo carrizo puede ser neutral con quien
secuestra a tus ciudadanos y asesina a tus soldados? El artículo 464
del Código de Justicia Militar establece claramente que formar parte
de las fuerzas del enemigo, suministrar apoyo logístico al enemigo y
facilitar el ingreso del enemigo al territorio nacional, son delitos
tipificados como traición. Saquen sus propias conclusiones. ¿Sabían
ustedes que en Guasdualito existe un monumento en memoria de las
decenas de soldados venezolanos muertos a manos de la bolivariana
narcoguerrilla colombiana? Alguien debe decirle a Chávez que a
Pinochet lo metieron en una jaula después de veinte años, que
Noriega está preso en Miami y que a Castro le esperan más de
doscientos juicios.
'Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar
a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del Gobierno; es el
defensor de su libertad' (Simón Bolívar 1814). ¡SERA!
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