
La lupa educativa

Sammy Eppel
Desde el comienzo de la historia los pueblos del planeta se
dieron cuenta que la única forma de progresar era a través
del dominio del conocimiento,
por eso vemos que una de las
prioridades al establecer cualquier asentamiento fue siempre
la escuela. También sabemos
que el adelanto de un país se
mide por la educación de sus
ciudadanos. Y es por todos conocido que no existen atajos en
ese proceso. Para formar al individuo hace falta ofrecerle diferentes niveles de capacitación, tales como básico, medio,
formal, técnico y superior. Pero
sobre todo las normas éticas,
morales, religiosas y familiares
que le permitan hacer buen uso
de los conocimientos adquiridos. Y en todas estas etapas el
personal más importante es 'el
maestro'. Como su nombre lo
indica, es el poseedor de la sabiduría, es el dueño de verdad.
Desde tiempo inmemorial 'el
maestro' era un ser especial
dentro de la comunidad, no-sólo
enseñaba, sino que su opinión
era solicitada y respetada por
todos. Era un 'señor'. Todos tenemos algún recuerdo especial
de un educador que en cierto
momento marcó nuestras vidas.
Pero desgraciadamente en
nuestra querida y sufrida Venezuela el subdesarrollo tercermundista propiciado por los lores-feudales de la seudo-democracia han tratado de convertir
la digna tarea magisterial en
una burda caricatura, al eliminar a mucha gente sabía, capaz
y abnegada a través de la politización obligatoria. Y ahora
para agregar insulto al maltrato, se pretende convertir al
maestro en instrumento de dispersión ideológica a través de
un pénsum netamente revolucionario, el cual están en la
obligación de impartir a sus
educandos.
El ciudadano ministro de Educación, Cultura y Deportes, se
gasta una millonada en cadenas
y remitidos para denunciar a
los mercaderes de la educación,
pues bien, señor ministro, en
su alocución usted dice, entre
otras cosas, que 'mercader de
la educación es aquel que hace
uso de la educación con fines
políticos'. ¿Y entonces? ¿A
quién creen que engañan?
¿Quién está publicando libros y
manuales de corte xenófobo y
donde se glorifica los actos de
una revolución que por ahora
sólo se destaca por su ignorancia y ausencia de valores? 'Señores, para impartir educación,
primero hay que tenerla'. Por
el estudio se llega a la verdad,
que es ni más ni menos, el pilar
de la libertad.
Cuando la luz pasa a través de
un vidrio, no se modifica; pero
cuando lo hace a través de un
prisma ésta se transforma en
infinidad de colores y matices.
Un buen maestro es un prisma;
pero negro será el futuro de la
patria si permitimos que revolucionarios analfabetas funcionales dicten cátedra. Aceptar la
tiranía equivale a renunciar a
toda actividad intelectual, a
toda responsabilidad política y
a vivir nuestras vidas como vegetales, beneficiarios de la virtud moral de otros. ¡Será!

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