Con Chávez manda... ¿Fidel?
Sammy Eppel
EL ESLOGAN PUBLICITARIO más efectivo en las últimas
elecciones, léase megafraude, fue 'Con Chávez manda el pueblo', me
imagino que habrá salido del tintero de los inventores de esa máxima
puntofijista 'El pueblo nunca se equivoca', pues bien, el Marcopolo
de Sabaneta está pronto a cumplir tres semanas de viaje y muchos se
preguntan: ¿Quién está a cargo? Mi teoría es que la Embajada de
Cuba, como artífice de la supuesta radicalización del 'proceso' que
Chávez instaurará apenas regrese, ha tenido unas semanas muy
ajetreadas, cualquier llamada o requerimiento de parte del embajador
o de alguno de sus numerosísimos colaboradores es inmediatamente
respondido sea éste un ministro o un subalterno, no importa, brincan
al instante como movidos por un resorte, me imagino que por órdenes
superiores.
Normalmente, las embajadas acreditadas, cuando deben moverse
fuera del ámbito protocolar, lo hacen con la anuencia previa de la
Cancillería, de otro modo se estaría cometiendo lo que pudiese
considerarse como injerencia en los asuntos internos del país; sin
embargo, pareciese que la delegación de Fidel en Caracas puede hacer
lo que le venga en gana. La última y flagrante violación del fuero
diplomático fue la conducta de la legación cubana respecto a la
manifestación pacífica y legal frente a la embajada el pasado
sábado. Para disuadir a los manifestantes pacíficos se convoca a una
contramanifestación violenta de apoyo a Fidel en el mismo sitio y a
la misma hora con una tarima, música, bastante cerveza y se aposta
grupos cada media cuadra en las rutas de acceso para desanimar
principalmente a las damas con 'piropos' tan bellos como: 'ven para
que Chávez te haga un hijo'. Para tal fin se convoca a los del M-28,
que después de haber estado en Cuba durante diez días, se 'foguean'
en la toma de la UCV y ahora aparecen como por arte de magia
enfrente a la embajada. El hecho de que fuese Peña Esclusa el
promotor de la manifestación contra la cubanización, evita una mayor
afluencia, pues es considerado un hombre de extrema derecha, sin
embargo eso no le quita su derecho. La influencia de la embajada es
de tal magnitud que el propio viceministro de Relaciones Interiores
le restó importancia a que la contramanifestación no tuviese permiso
y, por lo tanto, era ilegal.
El mensaje es claro, de ahora en adelante el que quiera
manifestar pacífica y legalmente contra el Gobierno, tendrá que
enfrentarse a bandas entrenadas en Cuba y a la indolencia de las
autoridades. También debemos estar atentos a la nueva policía
secreta que Chávez ordenó fuese montada en el propio Palacio de
Gobierno; indudablemente, será manejada en conjunto con los
servicios de inteligencia cubanos. 'La clemencia con los criminales
es un ataque a la virtud' (Simón Bolívar). ¡Será!
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