
El opio del pueblo

Sammy Eppel
Corría el año 1962 y yo vivía en
mi natal Maracaibo, específicamente en la avenida San Martín,
cruce con calle 72, en la quinta
Lía, doy estos datos por eso de la
información veraz que exige
nuestra Constitución bolivariana, la casa del frente la alquila
una familia recién llegada de
Cuba, yo nunca había conocido
un cubano y me hice muy amigo
del padre, pues el también era
radioaficionado.
Yo quedé fascinado con ese
don de gente y con ese acento tan
pegajoso que escuchaba por primera vez, yo era curioso y él
hablador y por horas me contó
las maravillas de la perla del Caribe; su gente, sus playas, montañas, clima, comida, tranquilidad, me relataba de su infancia
feliz y se le salían las lágrimas, y
yo le pregunté, que yo no entendía qué hacía él en la tierra del
sol amada, si su Cuba era tan
espectacular, y me relató la siguiente historia; 'Niños ¿quieren caramelos'?, preguntó la
maestra, sí, respondieron; entonces recémosle a Jesús, al
no ocurrir nada la maestra
dice, 'Jesús debe estar muy
ocupado, recemos a la Virgen
María'. Tampoco tuvo efecto,
y la maestra dice 'María debe
estar lejos y no escuchó, recémosle a Fidel', los estudiantes
del segundo grado le rezaron a
Fidel y como por arte de magia entraron a la clase dos milicianos con bandejas llenas
de caramelos.
A esa temprana edad yo no
entendía nada de política y asumí que se trataba de otro cuento
de los tantos de mi vecino cubano, eso es hasta la semana pasada cuando conozco a un cubano
de 80 años, formado en la juventud comunista cubana en la década de los treinta y furibundo
fidelista en los primeros pasos
de la revolución cubana, quien
luego de escucharme me dice
que eso fue verdad. Pues bien, en
nuestra querida y sufrida patria
estamos en el umbral de algo
tenebrosamente parecido. El
pénsum de estudios de primaria
está siendo redactado por 'fanáticos', así lo admitió el propio
ministro de Educación al ser requerido sobre la razón del artículo 259 que pretendía modificar la Historia de Venezuela,
Chávez dijo que eso procedía,
pero igual no le pararon y para
rematar estar en circulación un
escrito del Ministerio que se titula La escuela dcomunitaria y
el desarrollo social sustentable
en el marco del proyecto educativo nacional, que trata ni más ni
menos de cómo 'lavar' el cerebro de los niños e implantar en
ellos conductas predecibles simpáticas al proyecto revoluccionario ¡fanáticos! La revolución
podrá quitarme mi casa, decomisarme el carro y nacionalizar mi
empresa, perop entiendan una
cosa, por los hijos se da la vida.
Cuando una sociedad se prepara para descartar las posibles
causas del desbalance social,
debe estar preparada para la crisis que pondrá a prueba su estabilidad. Una sociedad justa debe
tratar por todos los medios de
corregir el rumbo aunque ese
rumbo sea peligroso, pero si pretende sobrevivir, ésta debe execrar a quienes confunden la buena disposición con la debilidad.
A esos fanáticos les digo que las
barbaridades que hoy pretenden
perpetrar cual paladines, mañana podrá ser vista como traición
a la patria. Hoy se levantan los
bolcheviques de probeta que Fidel sembró en nuestro seno por
décadas y que cual mariposas de
capullo piensan que el sol sale
sólo para ellos y que para que
llegue el orden primero tiene
que existir el caos. A ellos les
digo que lo que están sembrando
es hambre y sangre. Pero eso no
les importa pues parafraseando
a Marx 'el poder es el opio de los
tiranos'.
samyeppel@hotmail.com
EPIGRAFE
La salud de una república depende de la moral que por la educación, adquieren los cuidadanos
en su infancia' (Simón Bolívar,
1825). ¡Será!

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