Sammy Eppel
Al comienzo de cada año,
la mayoría de los seres
humanos hacemos un
balance de lo que fueron
los últimos doce meses; en el
caso de empresas se habla de
ciclo fiscal y, en el caso de gobiernos, de períodos políticos; en
fin, todos estamos obligados sea
por formación ética, moral, religiosa o por ley a estudiar el pasado como forma de lograr un mejor futuro.
Básicamente esta reflexión
está dada por una recopilación
de lo bueno y lo malo con la idea
de llegar a una conclusión, una
especie de propósitos de renovación por el aprendizaje de lo negativo y la construcción sobre lo
positivo. En otras palabras,
aprender de nuestros errores y
fortalecer nuestros aciertos,
nunca destruir lo ya logrado.
Por ejemplo si una empresa bien
fundamentada tuvo pérdidas, no
sería lógico echar a la basura el
trabajo de muchos, mandar a los
empleados a sus casas y bajar la
santamaría, al igual que en el
plano personal, si a un ingeniero
le fue mal en sus profesión durante ese lapso, sería absurdo
que abandonase la profesión y se
pusiese a estudiar Medicina,
En nuestra querida y sufrida
patria, estamos repitiendo por
enésima vez los males del pasado y olvidándonos de los aciertos. Esto me recuerda las obras
de Pérez Jiménez, tales como el
helicoide y el teleférico, que ningún gobierno de la pseudodemocracia se atrevió a tocar; a la
autopista Caracas-La Guaira no
se le efectuó ningún mantenimiento por cerca de tres décadas, como para ver si se derrumbaba el viaducto o colapsaba un
túnel para poder descalificar a la
dictadura. El tema actual es
echarle la culpa a cuarenta años
de cúpulas podridas, derrumbar
todo y empezar en cero. ¿Cómo
carrizo se le va a pedir a gente
que se formó y trabajó honestamente toda una vida que comiencen de nuevo? Se nos quiere aplicar la de Fidel, quien obligó a escapar del 'paraíso' cubano a un tercio de su población y
que hoy en día esos 'gusanos'
son la principal fuente de divisas con que cuenta la economía
comunista.
Se quiere imitar a Mao, que
con su revolución cultural quiso
evitar el 'aburguesamiento' de
los profesionales chinos. ¿Por
qué no seguir el camino de Pol-Pot, quien envió al campo, a ser
reeducados, a todo el que tenía
sexto grado aprobado y murieron tres millones de una población de diez? El que se siente oprimido por el conocimiento de su
inutilidad odia todo lo creado y
sólo se siente reconfortado al ser
testigo de la caída del afortunado, la desgracia del honrado y la
realización que el viejo orden
debe ser demolido antes que se
pueda crear el nuevo.
Estamos en una situación de
'ignoratio elenchi', que significa razonando desde la ignorancia. Les doy un ejemplo de este
tipo de pensamiento: 'En Nueva
York existen más iglesias que en
cualquier otra ciudad y también
se cometen más crímenes que en
cualquier otra ciudad, por lo tanto si queremos eliminar el crimen, debemos eliminar las iglesias'. Otro: 'Todos los perros
son mamíferos y todos los gatos
son mamíferos, por lo tanto los
perros son gatos'. Como dice el
dicho: 'el ignorante se atreve a
todo'.
Ciudadano Presidente, soy de
los que vieron con simpatía muchas de sus propuestas y así lo
escribí cuando usted tenía 2% en
las encuestas en el 97 y éstas
fueron parte central de varios
artículos posteriores, al punto
de que fui acusado de chavista.
Hoy en día, al igual que incontables compatriotas, estoy dispuesto a construir sobre lo positivo que existe, pero no me pida
que le acompañe a destruir la
tierra de Bolívar en aras de una
fantasía tropical.
'No aspiremos a lo imposible,
no sea que, por elevarnos sobre la
región de la libertad, descendamos a la región de la tiranía'.
(Simón Bolívar 1819) ¡Será!
sammyppel@hotmail.com