
La revolución sin Carreño

Sammy Eppel
La carrera militar es posiblemente la más completa en lo que se refiere a
la formación integral del
individuo. Los principios que se
inculcan son los más elevados; el
honor, patriotismo, orden, obediencia, respeto, sacrificio, decencia, rectitud, justicia, honradez, moral, excelencia, carácter,
son algunos de los ingredientes
que forman la amalgama de la
cual se moldean los soldados de
la patria, y debe ser así, pues la
responsabilidad de tener el monopolio de las armas debe tomarse con todo respeto y sólo debe
entregarse a quienes cumplan
con requisitos muy estrictos, de
lo contrario los resultados pueden ser funestos. Yo no soy sicólogo, pero en los últimos años he
tratado de entender la curiosa
personalidad de nuestro hoy comandante Presidente. Los líderes son siempre individuos fuera de serie, movidos por una
fuerza interior difícil de discernir, me imagino que cuando un
hombre realiza su destino y llega
a la tremenda soledad del poder
es cuando se da cuenta de la
magnitud de su tragedia personal dentro del contexto histórico
del momento y puede llegar a
razonamientos anárquicos tales
como: 'ningún sistema político
puede funcionar porque no puede escapar a las contradicciones
estructurales e históricas inherentes de la necesidad de lograr
valores en un sistema que por su
naturaleza subvierte estos valores', no pretendo adentrarme en
el reino de la especulación y tratar de descifrar lo que sólo puede
ser considerado como 'Chávez
en su laberinto', algún día lo
sabremos.
De lo que sí estoy seguro es
que el enigma se hace cada día
más profundo por el hecho de
que Chávez es en opinión de sus
propios seguidores, un individudo supremamente desordenado,
que no escucha consejos, que no
acepta ninguna disciplina y que
sólo reconoce como virtud la
lealtad absoluta. Muestra del desorden propiciado es la ANC que
en lugar de redactar una nueva
Constitución, está dando cuerpo
a la lista de Navidad de 131 personas que en su mayoría no tiene la menor idea de la significancia extraordinaria que reviste la
tarea y que sólo piensan en el
protagonismo como trampolín
hacia futuros cambures, mientras este gazapo legal toma forma, el ciudadano Presidente emprende una amplia gira, como
para no convalidar con su presencia el desastre constituyente.
Lo de viajar a explicar personalmente en qué consiste la revolución chavista, no es mala idea, al
fin y al cabo el hombre es un
gran comunicador, pero nuevamente su desorden interno no le
permite aceptar protocolo y a
cada paso mete la pata sin ninguna necesidad. En Pekín se declara admirador del maoísmo,
cuando los chinos llevan quince
años tratando de olvidar a Mao.
En Japón decide darle un abrazo
a la figura casi sagrada del emperador. Aquí nos parece gracioso, pero les puedo asegurar que
millones de japoneses se sintieron ofendidos. El Presidente no
parece entender que el lenguaje
universal de las reglas de la etiqueta y el protocolo existen no
con el propósito de fastidiarlo a
él, sino con el objeto de salvar las
diferencias culturales entre los
dignatarios. No me malinterpreten, no es mi idea la de promover
que todos seamos unos sifrinos
filinquintrines con el Manual de
Carreño bajo el brazo, pero los
militares saben perfectamente
lo que es distancia y categoría.
Luego de cuarenta años de desorden seudodemocrático socialistoide y tercermundista, tenemos que poner orden en la frágil
casa de cristal en que se ha convertido nuestra querida y sufrida patria y soltando un rinoceronte en la cristalería, no lo vamos a lograr. 'El valor es preferible al número y la habilidad
superior al valor' (Simón Bolívar 1816). ¡Será!
sammyeppel@hotmail.com

|

|

|
|
|
|