
Roosevelt y Chávez

Sammy Eppel
Estados Unidos es la primera potencia del mundo, es más, casi todos
asumimos que esa aura
todopoderosa siempre existió.
Pero hace 60 años el gran país
del Norte se encontraba sumido
en 'la gran depresión'. La cual
fue causada por la especulación
finnciera sin control que originó
el 'crash' del año 29 con resultados tales como desempleo del
28%, subempleo del 40%, quiebra del 30% de las empresas,
caída del 40% del producto territorial bruto, devaluación de la
moneda, hambre y miseria para
millones. En pocas palabras el
país se encontraba al borde del
colapso y del caos. Basta con
mencionar los comedores libres
que servían más de 20 millones
de comidas al día a los desempleados e indigentes. Para salvar
al Estado y sus instituciones hacía falta el hombre milagro;
Franklin Roosevelt. Un político
de conciencia social, pero también tenía el gran atributo del
pragmatismo y del sentido común. Y dándose cuenta que la
salvación dependía de poner a la
gente a trabajar, implementó
una política de obras públicas de
gran envergadura, tales como el
sistema de autopistas, vías férreas, puertos y aeropuertos,
que no sólo motorizaron de inmediato la economía, sino que
también sirvieron de infraestructura para el desarrollo futuro. Incurrió en gran déficit y gastó las reservas, pero cumplió con
su deber. Los resultados están a
la vista. Todo esto se llevó a cabo
sin violentar el Estado de derecho e implantando el más completo sistema de seguridad social. La fortaleza obtenida le permitió cargar con las necesidades
industriales para ganar la II
Guerra Mundial, el resto es historia.
En Venezuela nos encontramos en medio de una gran crisis
no muy diferente a la ya mencionada. Pero con el agravante que
el Estado-empresario está prácticamente quebrado por el peso
de cientos de empresas, de los
dos millones de empleados y de
la corrupción. Y como al Gobierno ya no le alcanza con el ingreso petrolero, tiene que cobrarnos impuestos que equivalen al
50% del consumo. Imagínense al
desempleado que pide prestado
para poder comprar lo básico y
se da cuenta que lo que adquirió
no le alcanza porque casi la mitad fueron tributos al Estado. Señores gobernantes, el cobrar y
no dar nada a cambio crea frustración, desamparo y odio; todos, ingredientes clave en la
ecuación de la bomba atómica
social en que 42 años de seudodemocracia socialistoide y tercermundista han convertido a nuestra querida y sufrida patria.
Y entonces qué es lo que nos
hace falta; ¡lo adivinaron! ¡El
hombre providencial! Y esa es
precisamente nuestra paradoja;
normalmente son las instituciones y no los individuos, las que
tienen mayor importancia, por
el simple hecho de que las primeras son permanentes y los segundos no. Aquí hemos logrado algo
verdaderamente insólito, como
es el desprestigio de las instituciones básicas que conforman la
fibra ética y moral de la sociedad, y no dejando otra salida que
el personalismo populista y autoritario. Si esto es así, hemos
botado a la basura 40 años.
Aparentemente y por ahora,
Chávez tomó la decisión de emprender una política agresiva de
obras de infraestructura, eso
está muy bien. Pero le voy a pedir un solo favor al ciudadano
Presidente, 'no regale nada', ya
somos un pueblo acostumbrado
a la mendicidad por obra y gracia de un sistema de 'reparto'
feudal y partidista. Pero si está
en su empeño regalar, entonces
que sea educación, seguridad,
salud y justicia.
'No quieren creer los demagogos que la práctica de la libertad
no se sostiene sino con virtudes
y donde éstas reinan es importante la tiranía, así, pues, mientras seamos viciosos no podemos
ser libres, désele al Estado la forma que se quiera' (Simón Bolívar 1828). ¡Será!
sammyeppel@hotmail.com

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