Sammy Eppel
Con la tragedia de Vargas, se hizo presente lo
mejor y lo peor del ser
humano; incontables
actos de heroísmo, la mayoría
anónimos, una bella reacción de
solidaridad ciudadana tanto local como internacional, de pronto los ojos del mundo se centraron en la patria de Bolívar y todo
el planeta se conmovió con las
más increíbles imágenes. Y espontáneamente grandes segmentos de la sociedad civil tanto
local como internacional se dedicaron a socorrer, cada cual según su capacidad.
Fue algo conmovedor ver
cómo venezolanos y extranjeros
se olvidaron de cualquier referencia política y sumaron esfuerzos para tratar de mitigar lo
que para muchos sobrevivientes
fue una experiencia de fin de
mundo. Pero como dicen los
adeptos de María Lionza; cuando levantas las energías positivas, también levantas las negativas. Y lo negativo fue espantoso,
los saqueos y la violación de
mujeres indefensas comenzaron
el mismo día 16, las historias que
hemos escuchado parecen tomadas del bestiario del Apocalipsis,
nunca nos deja de sorprender la
malsana capacidad de algunos
de nuestros conciudadanos y vecinos. La Fuerza Armada, Defensa Civil, bomberos, grupos de
rescate, alcaldías y gobernaciones se portaron a la altura.
Sin embargo el que debió dar
el ejemplo, el alto gobierno, no lo
hizo y continuó con el juego
político durante y después del
desastre. Yo no soy de los que
culpa a Chávez por los actos de
la naturaleza, no tiene esos poderes, pero sí estoy en mi derecho
como ciudadano a exigir acciones que sólo el voobierno puede
ejercer.
Por ejemplo: creo que se debió
decretar la Ley Marcial en el
territorio afectado, de esa manera se hubiesen evitado buena
parte de los desmanes que desaptados cometieron contra los
damnificados y sus bienes, y aun
contra los fallecidos, y ni hablar
de la pésima imagen que dimos
ante el mundo que simpatiza con
nuestro sufrir.
Al día siguiente de conocerse
la magnitud de lo acontecido, los
norteamericanos ofrecen enviar
inmediatamente 20 helicópteros,
el gobierno sólo acepta seis, ¿por
qué?, luego de varios días y de
darse cuenta de la verdadera
magnitud, se solicita ayuda especifica a Estados Unidos y éstos
proceden a ensamblar en tiempo
récord el más completo equipo
de ingenieros, técnicos, operarios y maquinaria.
Como sólo el tío Sam lo puede
hacer, el valor monetario y práctico no podía ser medido, tal era
la envergadura de la operación,
y Chávez en una bofetada calculada espera a que los barcos zarpen para cancelar la misión. ¿Es
que el ciudadano Presidente no
entiende que esa ayuda no era
para él? Esa misión de rescate de
la infraestructura era para el
pueblo de Venezuela. Como no
me atrevo y no debo calificar las
decisiones del comandante de estúpidas, sólo puedo tratar de
imaginar, qué lo impulsó a semejante desaguisado y sólo encuentro dos posibles razones;
una es la mano peluda de Fidel
Castro jugando ajedrez con la
vida de los venezolanos y la otra
un posible acto de corrupción,
pues las obras que los gringos
efectuarían de gratis, alguien las
va a tener que hacer y los montos son simplemente estratosféricos, ¿quién obtendrá esos jugosos contratos? Sea lo que sea, la
irresponsabilidad negligente es
un flagrante atentado contra los
derechos humanos de los que
directa e indirectamente se beneficiarían de las mencionadas
obras.
Ahora bien, ustedes dirán que
por qué yo responsabilizo a Chávez y no a su equipo, es porque
simplemente no existe tal equipo, los ministros no pueden tomar decisiones, ni siquiera las
administrativas sin el visto bueno del comandante, ellos, aunque bien intencionados y algunos muy capaces, son sólo una
comparsa de marionetas en el
circo que hoy por hoy es nuestra
querida y sufrida patria, luego
de 42 años de seudodemocracia.
¡Será!
sammyeppel@hotmail.com