El empírico usurpador

Sammy Eppel
En el segundo semestre del 1998, cuando Chávez parecía el seguro
ganador, tuve un diálogo con una persona de acreditación diplomática
de una de las grandes potencias y le pregunté por el diagnóstico del
perfil de Chávez, según sus equipos de estudios psicométricos. Me
contestó, que por la confianza, me lo diría si prometía no ofenderme
y no divulgar la información por un par de años. A continuación, me
refirió que la conclusión era muy simple, que el hombre era un
ignorante. Obviamente me ofendí y traté de defender al comandante
como el cambio necesario que nuestra querida y sufrida patria
requería. El tiempo ha pasado y la realidad de la incapacidad de
nuestro Presidente es notoria.
Mis lectores saben que desde ya mucho tiempo yo recapacité. Pero
la curiosidad por conocer las razones de tal equivocación, me han
llevado por gran cantidad de lecturas, desde el Arte de la
Guerra , pasando por el Oráculo del guerrero
, Whitman, las obras de Bolívar y consultas con psicólogos.
Mi peregrinaje terminó cuando un amigo me hizo llegar el siguiente
escrito: 'Todos vosotros conocéis este tipo de hombre suficiente,
que se basta a sí mismo, que todo lo sabe y cuando no sabe algo lo
adivina, todos vosotros conocéis ese tipo demasiado común en nuestra
tierra y que ha causado infinitos males a nuestro país, el
sabelotodo o con un término más aristocrático, el empírico.
Al empírico y al empirismo se le deben los más bochornosos
fracasos, los perjuicios más graves y las situaciones más ridículas.
Se les deben los planes absurdos, las medidas ilógicas, las
resoluciones irreflexivas que se llaman entre nosotros salidas de
pata de banco. Gran parte de las desgracias de nuestra vida nacional
se deben al empirismo, al desconocimiento de las razones
fundamentales que rigen la marcha de las sociedades, de las empresas
y de las industrias, en fin, a la ignorancia petulante, vestida de
suficiencia. Si yo fuera a presentaros ejemplos de lo que digo,
tendría que recorrer gran parte de nuestra Historia nacional. Pero
no se trata de eso, quiero alertaros contra la vanidad frecuente que
nos lleva a creernos más capaces de lo que somos, a prescindir de
enseñanzas ajenas, a fiar el buen éxito de una empresa a nuestro
seguro olfato, a la intuición, en fin, a la adivinación. Resulta que
no hemos previsto nada, que las cosas no son como las imaginamos y
que pagamos con el fracaso, peor aún, cuando el fracaso no lo
pagamos nosotros solos, sino que lo pagan quienes tuvieron confianza
en nostros o aquellos sometidos por fuerza a la impericia de
nuestros actos' (Santiago Key Ayala, 1874). ¡Que les parece, hace
126 años ya conocían a Chávez!
La victoria numérica de Arias Cárdenas es hoy un hecho y el 28
será una abrumadora realidad; el problema es que en el esquema
mental de Chávez no existe la derrota y por lo tanto la posibilidad
de salidas irracionales se agiganta. El fraude, la trampa y la
corrupción son descaradas y eso sólo lo hace un loco o quien tiene
la seguridad que sus crímenes no serán castigados, pues para eso
será dueño de todos los poderes constituidos. El comandante
Presidente no es sólo un empírico, eso se puede perdonar, es también
un usurpador y eso no se perdona, asesorado por Ceresole ha usurpado
sin derecho todos los poderes, en conjunto con un grupo de cómplices
a dedo, pero ahora se pretende usurpar la voluntad de todo un pueblo
y eso ya es traición. Si Arias Cárdenas flaquea al momento de
enjuiciar a Chávez y su combo, entonce yo me pondré en la acera de
enfrente otra vez.
'Nadie, sino la mayoría, es soberana, es un tirano el
que se pone en lugar del pueblo; y su potestad, usurpación'.
(Simón Bolívar, 1826).
¡Será!
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